LAS NOVELAS DE JUDÁ HAIM PERAHIÁ

Susy GRUSS. Las novelas de Judá Haim Perahiá (Salónica 1886 – Xanthi 1970). Barcelona, 2020.
Lengua: Judeoespañol.

Nº42. 24 cm. 400 p. PVP 30€.

Judá Haim Perahiá se graduó en la escuela de la Alliance Israélite Universelle de Salónica y desde 1909 alternó su estadía entre Cavalla, Drama y Xanthi, localidades de Macedonia oriental y Tracia, como empleado de la empresa tabaquera “The Commercial Company” de Salónica.

Perahiá destacó tanto en su actividad empresarial como en la vida pública y política: fue uno de los fundadores de la organización sionista Agudat Or Sion de Cavalla; editor del periódico Assionith; corresponsal y colaborador de varios periódicos de Salónica en judeoespañol y en francés; delegado regional de la Unión Tabaquera de Macedonia, y representante del Kéren Kayémet LeIsrael y del Kéren Hayesod.

Como consecuencia del estallido de la Segunda Guerra mundial, territorios de Macedonia y Tracia fueron anexados a Bulgaria. Desde la ocupación de las fuerzas y hasta la expulsión de los judíos de Macedonia en marzo de 1943, Perahiá permaneció en Cavalla. Luego encontró refugio en Atenas, donde residió hasta la liberación de Grecia. Durante este período escribió sus mejores poemas testimoniando el exterminio de la comunidad sefardí griega. Después del Holocausto cumplió funciones de rabino y de ḥaźán para su diezmada comunidad. Como escritor abordó casi todos los géneros literarios: novela, cuento, crónica, poesía y retórica religiosa. En esta monografía, Susy Gruss presenta sus veintiuna novelas, la mayoría de las cuáles (salvo tres) han permanecido inéditas hasta el día de hoy, que constituyen un fiel reflejo de la sociedad en que le tocó vivir.

Judá Haim Perahiá falleció en Xanthi (Grecia) el 25 de julio de 1970. Sus restos descansan en el nuevo cementerio sefardí de Salónica. A lo largo de sus ochenta y cuatro años fue testigo de álgidos acontecimientos que cambiaron el destino del pueblo judío y de la cultura sefardí: la caída del Imperio otomano y el nacimiento de los estados nacionales en los Balcanes; la aniquilación de la diáspora judía europea y la creación del Estado de Israel. Perahiá fue así testigo de los últimos momentos de la creación literaria en judeoespañol, siendo él mismo uno de sus últimos “escrividores” (‘escritores’), como solía autodenominarse.